El CAFTA, punto de partida del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea

Las recientes noticias sobre las negociaciones del Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea (ADA) han demostrado la dificultad de considerar adecuadamente las asimetrías correspondientes a dos bloques económicos tan disimiles. A pesar de que muy probablemente el cabildeo económico europeo en alianza con la gran empresa nacional apruebe este tratado de libre comercio,  considero que las negociaciones deberían de imponerse con menos prisa; para evaluar con serenidad un acuerdo tan importante. Indudablemente el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea es sumamente atractivo para los grandes agroexportadores nicaragüenses, pues representa un mercado de 500 millones de habitantes con un pib per cápita de US$30,000.

Se puede especular mucho sobre las oportunidades económicas que se abren con un acuerdo como este; oportunidades de nuevos y mejores mercados, atracción de inversión extranjera directa, generación de empleos, transferencia tecnológica, etc. Sin embargo, para tener una idea objetiva de lo que podría ocurrir con la firma de este tratado de libre comercio con el mayor exportador de servicios del mundo, basta con revisar la evolución de las cifras comerciales con Estados  Unidos de América a partir de la entrada en vigencia del CAFTA en el año 2006. Cabe señalar que no se pretende analizar de forma exhaustiva el impacto del CAFTA sobre la economía nicaragüense en un plazo tan corto de su entrada en vigencia; sino observar las relaciones comerciales agregadas de nuestro país con el vecino del norte para prever la evolución de nuestras futuras relaciones comerciales con Europa.

Así, a pesar de que muchos economistas y políticos defensores del CAFTA resaltan el hecho de que nuestras exportaciones hacia Estados Unidos crecieron a una tasa promedio anual de 14.9% entre 2006 y 2008[1], pasando de US$289 millones en 2005 a US$439 millones en 2008; obvian o esconden el hecho de que nuestras importaciones provenientes del mismo país crecieron a una tasa promedio anual de 19.7%, pasando de US$524 millones en 2005 a US$890 millones en 2008. Consecuentemente, nuestro déficit comercial con Estados Unidos creció a una tasa promedio anual de 25.2%, hasta alcanzar US$461 millones en 2008. Es decir, las empresas estadounidenses han aprovechado a este tratado de libre comercio más que las empresas locales, vendiéndonos más de lo que les hemos podido vender nosotros a ellos.

Como se mencionó anteriormente, las negociaciones del ADA no deben de apresurarse, primero se debe de estudiar ampliamente el impacto del mismo sobre las mayores generadoras de empleo en el país, las PYME’s. En este sentido debe de enfatizarse la importancia de fortalecer el mercado de consumo interno, y crear competitividad empresarial. Nuestras exportaciones, el motor de nuestra economía, no serán competitivas y no sobrepasaran a nuestras importaciones si los niveles de competitividad empresarial se mantienen constantes, como la recta histórica que muestra nuestra productividad.

[1] Año previo a la depresión comercial provocada por la crisis económica mundial

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